domingo, 13 de febrero de 2011

El Consejo Indígena de Roraima (CIR), candidato al premio Bartolomé de las Casas 2010.


Por su larga trayectoria en la protección de los derechos indígenas y el respeto de sus valores, el CIR ha sido postulado por Uyamaa a candidato para obtener el premio Bartolomé de las Casas en su edición 2010. Estas han sido sus credenciales:

El Consejo Indígena de Roraima-CIR es una de las principales organizaciones indígenas de Brasil. Creada en 1987, bajo el primer nombre de Consejo Indígena del Territorio Federal de Roraima, es miembro fundador de la Coordenação de Organizações Indígenas da Amazônia Brasileira- COIAB, principal espacio de articulación del movimiento indígena amazónico brasileño y uno de los principales interlocutores del Estado brasileño.

El CIR representa a diez pueblos indígenas del Estado de Roraima, una población que se estima en, aproximadamente, 50.000 personas pertenecientes a los pueblos Macuxi, Wapichana, Taurepang, Ingarikó, Patamona, Sapará, Yanomami, Waimiri-Atroari, Wai-Wai y Ye'Kuana.


El modelo organizativo del CIR se caracteriza por una estructura centrada en las comunidades o aldeas indígenas. En ellas está la base de la legitimidad y de las decisiones de la organización. Los tuxauas son los líderes comunitarios que representan la voz de la comunidad, y son escogidos por consenso en las reuniones comunitarias. Las comunidades indígenas próximas entre sí forman las regiones, cada una de ellas representadas por su Consejo Regional, formado por representantes de los diferentes sectores: educación, salud, producción y articulación política. Por último, las ocho regiones conforman el Consejo Indígena de Roraima, con sede en la capital del Estado, Boa Vista, y cuya misión es la de representar y luchar por la defensa de los derechos de todos los pueblos indígenas de Roraima.

En el ámbito de la salud indígena, el CIR ha sido uno de los principales artífices de la política de Distritos Sanitarios Indígenas, dependiente del Gobierno Federal y con modelos de autogestión y fuerte control social por parte de las comunidades. Fruto de este proceso, iniciado hace más de 20 años, ya existen más de 374 Agentes Indígenas de Salud reconocidos oficialmente. Esta organización de la atención sanitaria ha logrado importantes avances en materia de control social, control de enfermedades contagiosas y epidemias como la malaria, descentralización de la atención primaria y de los recursos y recuperación de la medicina tradicional. En los últimos años, el CIR, junto a organizaciones como la COIAB, ha liderado la reivindicación del movimiento indígena para la creación de una Secretaría Especial de Salud Indígena en el marco del Ministerio de Salud, que finalmente vio la luz en el año 2009.

En el ámbito de la educación, el CIR ha liderado el proceso de implantación de escuelas primarias en las comunidades indígenas a partir del reconocimiento a los propios procesos pedagógicos y a los modelos de organización de las comunidades. La Organización de los Profesores Indígenas de Roraima – OPIR, nació de las Asambleas de Tuxauas del CIR y hoy representa a los casi 1.000 profesores indígenas reconocidos en el Estado de Roraima. Así mismo, el CIR mantiene la titularidad del Centro Indígena de Formación y Cultura Raposa Serra do Sol, escuela comunitaria particular que ofrece una formación en Educación Secundaria, Formación Profesional y se dirige a los jóvenes de las comunidades, con un proyecto pedagógico dirigido a la búsqueda de la mejoría de la calidad de vida familiar y comunitaria y la defensa de los derechos colectivos.

No obstante, la mayor contribución del CIR se sitúa en el ámbito de la defensa de la tierra y de los derechos territoriales de los pueblos indígenas. En los últimos 20 años, treinta y dos tierras indígenas han sido reconocidas y homologadas por el estado brasileño, cumpliendo la determinación de la propia Constitución nacional de 1988. En la defensa de las tierras, el CIR ha encontrado siempre la oposición sistemática de grandes poderes económicos, relacionados con el agronegocio y la minería, así como la complicidad de sectores del Ejército y el sistema judicial y político regional. Una oposición que se ha expresado frecuentemente en la invasión ilegal de tierras por parte de los grandes latifundistas, ejercicio de la presión y la violencia contra las comunidades indígenas y cooptación política.

Entre todas las batallas políticas y jurídicas, destaca sin duda la que se ha trabado durante cuarenta años por la homologación de la Tierra Indígena Raposa Serra do Sol. Situada en el nordeste del Estado de Roraima, frontera con Venezuela y la Guyana Inglesa, Raposa Serra do Sol acoge a 20.000 indígenas pertenecientes a los pueblos Macuxi, Wapichana, Taurepang, Ingarikó y Patamona. La defensa de esta tierra se ha convertido en un baluarte del movimiento indígena brasileño en general, y del movimiento latinoamericano. A lo largo de estos cuarenta años, 21 indígenas han sido asesinados sin que ninguna persona haya sido procesada. Comunidades enteras y áreas de plantío han sido arrasadas por el fuego o la violencia física. Los pueblos indígenas ligados al CIR han respondido siempre con tenacidad, serenidad y trabajo. Si quemaban una casa, construían dos; y si arrasaban una huerta, construían otra mucho mayor. La perseverancia y la paciencia, unidas a una reacción siempre pacífica, ha ido fortaleciendo a los pueblos indígenas de Raposa Serra do sol a lo largo de estas décadas.

En los últimos diez años, grandes productores de arroz y soja, junto a importantes políticos locales y con la ayuda de sectores judiciales, intensificaron la presión sobre el territorio de Raposa Serra do Sol. En 2005, el Gobierno Federal homologó el territorio indígena, decreto que fue contestado en la Justicia por estos grupos de poder económico. Finalmente, y tras un largo proceso jurídico y político, en 2009 el Supremo Tribunal Federal confirmaba la Homologación de Raposa Serra do Sol.

Este proceso ha sido acompañado por todo el movimiento indígena brasileño y latinoamericano con mucha intensidad. También ha sido apoyado por amplios sectores de la sociedad civil y por innúmeras organizaciones y movimientos sociales, así como por la Relatoría especial para Asuntos Indígenas de la ONU. Raposa Serra do Sol y la lucha del CIR se han convertido en referentes para la defensa de los derechos de los pueblos indígenas en Brasil y América Latina.

El Consejo Indígena de Roraima es un candidato especialmente relevante para un Premio como el Bartolomé de las Casas, que reconoce la trayectoria de personas y movimientos en la defensa de los derechos de los pueblos indígenas. Por la tenacidad, sabiduría y resistencia pacífica que les ha llevado a hacer valer derechos fundamentales de estos pueblos por encima de grandes intereses económicos y políticos. Por su perseverancia y solidaridad hacia otros movimientos indígenas del país y de América Latina. Por su modelo organizativo de base social y por su contribución a la primacía del derecho”.

Al fallo del premio el CIR ha quedado como la segunda candidatura más votada por el jurado con una alta valoración. Nos proponemos seguir presentando la candidatura del CIR en la próxima edición con la esperanza de que, en alguna de las ediciones del premio, el Consejo Indígena de Roraima, tenga el reconocimiento que merece.

Agradecemos el CIR por su trabajo y a todos los simpatizantes y colaboradores por su inestimable apoyo.

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