miércoles, 16 de septiembre de 2015

Natho es una joven mujer pigmea ... (pequeño homenaje postumo)

República Democrática del Congo
 
Hace unos días llegaba la noticia: una joven señora pigmea había sido asesinada en la selva de Ituri. Los hechos, algo confusos venían a decir que un par de hombres bantú se habían adentrado en la selva con una pareja de pigmeos para usarlos como porteadores. Allí hubo algún problema entre los bantú y la pareja de pigmeos, probablemente porque la joven mujer pigmea se negara a tener relaciones sexuales con los bantú.
La cosa degeneró y dos disparos acabaron con la vida Natho, así se llamaba la mujer. Al sacar el cuerpo de la selva comenzó el nerviosismo. La alteración de los pigmeos que denunciaban lo ocurrido, que pedían explicaciones, que pedían responsabilidades tuvieron el efecto de que las autoridades, en vez de buscar los culpables, regañaran al hombre por haberse metido en la selva ya que allí hay muchos peligros y no tienen que aventurarse en ella. Como broche de oro retuvieron al pigmeos testigo con el discurso de impedir posibles actos de venganzas.

Natho asesinada, su compañero retenido, los asesinos libres. Lamentablemente esta paradójica situación no es algo aislado, ya que la injusticia con la que se tratan los conflictos en los que están involucrados los pigmeos es algo habitual. Tan habitual que roza la norma: en una situación conflictiva entre bantú y pigmeos, los pigmeos son los que pierden ... ¡siempre!
 
Los pigmeos comparten con los otros pueblos indígenas del mundo las consideraciones denigrantes de los que no son indígenas: ladrones, vagos, alborotadores, ignorantes, inferiores, salvajes, primitivos, violentos y un largo etc.
 
Natho era una joven mujer pigmea. Natho ha sido la enésima victima de una situación injusta.
 
Pero, Natho, es también conciencia que impulsa una indignación que crece en el interior. Natho es  maestra que enseña lo mucho que queda por hacer. Natho es rebelde que prefiere perder su vida ante que la dignidad. Natho es el pueblo pigmeo y tiene una sabiduría milenaria.  Natho es un árbol que crece en la conciencia pigmea y no pigmea. Natho es un diamante que hay que pulir porque tiene un brillo que deslumbra.
 
Natho también es la mirada desolada de los bantú consternados ante su cuerpo ya en descomposición, es la semilla de un camino a recorrer entre todos, es esperanza en el futuro aunque la rabia se adueñe del presente.
 
Natho es joven, es mujer, es pigmea ...


miércoles, 11 de febrero de 2015

Cuando el Estado extermina sus ciudadanos

Recientemente se ha publicado en Brasil el resultado de los trabajos de la "Comisión de la Verdad", una comisión designada por Dilma Roussef encargada de estudiar los atropellos de los Derechos Humanos en la época de la dictadura militar en este país. Una de las publicaciones que ha visto la luz es "La dictadura militar y el genocidio del Pueblo Waimirí-Atroari". Presentada este pasado 9 de febrero en la capital del Estado de Roraima (Boa Vista), este acto ha sido testigo de como los pueblos indígenas del Consejo Indígena de Roraima-CIR se han sentado en la mesa y han presentado al público, junto con los autores, este trágico episodio de la violencia ejercida contra ellos, uno entre muchos, encarnado en este caso en el pueblo Waimirí-Atroari.

Mario Nicacio (Coordinador del CIR), David Kopenawa (Presidente de Hutukara-Yanomami), y otros muchos en la sala, vieron como se les devuelve de forma contrastada y comprobada la historia de un genocidio que ellos conocían desde hacía tantos años como los que pasaron desde que ocurrió.
¿Qué decir?
No puede ser consuelo que el Estado reconozca hechos como este, máxime cuando en la actualidad, bajo otras circunstancia políticas, se siguen dando intentos de desbaratar los derechos que los pueblos indígenas han ido conquistando a lo largo de los últimos 60 años.
No puede ser consuelo cuando el Estado vuelve a la carga para arrebatar las tierras de los pueblos indígenas para favorecer que empresas mineras, monocultivos, madereras puedan tener libre acceso a los recursos de sus tierras.
No puede ser consuelo cuando los indígenas se ven obligado continuamente a protestar ante el gobierno por las insidias que éste trama contra los intereses de los pueblos indígenas que solo demandan vivir tranquilamente en sus tierras.
 
Es el caso de la Propuesta de Enmienda Constitucional (PEC 215) que archivada al final de la anterior legislatura, está queriendo ser recuperada por parte de quienes tienen intereses en que los derechos de los indígenas a sus tierras no solo no prosperen, sino que disminuyan.

La publicación, en su prefacio, escrito por Jose Ribamar Bessa Freire, profesor de la Facultad de Educación de la Universidad de Rio de Janeiro, dice que el genocidio Waimirí-Atroari “en realidad, no fue un hecho aislado, cometido por algunos desalmados, sino una política de Estado al servicio de intereses privados implementada con métodos del bandidismo, iniciada por el colonizador y practicada hasta hoy".
 
¡¡Hasta hoy!!
Cuando el interés privado domina sobre el bien de los pueblos no puede haber justicia. Cuando el interés privado está en connivencia con el poder político no nos libraremos de los atropellos a los Derechos de las personas.
Cuando el poder político es dominado por el interés privado seguirán existiendo "genocidios" en nuestra historia.
 
Gracias a los pueblos indígenas por enseñarnos a la no resignación ante tanta injusticia.
 
 
 
PD: Un recuerdo especial por el misionero de la Consolata p. Silvano Sabatini, fallecido el año pasado, que investigó a lo largo de su vida lo ocurrido en el genocidio de los Waimirí-Atroarí sin desistir a pesar de las presiones y amenazas recibidas.