miércoles, 11 de febrero de 2015

Cuando el Estado extermina sus ciudadanos

Recientemente se ha publicado en Brasil el resultado de los trabajos de la "Comisión de la Verdad", una comisión designada por Dilma Roussef encargada de estudiar los atropellos de los Derechos Humanos en la época de la dictadura militar en este país. Una de las publicaciones que ha visto la luz es "La dictadura militar y el genocidio del Pueblo Waimirí-Atroari". Presentada este pasado 9 de febrero en la capital del Estado de Roraima (Boa Vista), este acto ha sido testigo de como los pueblos indígenas del Consejo Indígena de Roraima-CIR se han sentado en la mesa y han presentado al público, junto con los autores, este trágico episodio de la violencia ejercida contra ellos, uno entre muchos, encarnado en este caso en el pueblo Waimirí-Atroari.

Mario Nicacio (Coordinador del CIR), David Kopenawa (Presidente de Hutukara-Yanomami), y otros muchos en la sala, vieron como se les devuelve de forma contrastada y comprobada la historia de un genocidio que ellos conocían desde hacía tantos años como los que pasaron desde que ocurrió.
¿Qué decir?
No puede ser consuelo que el Estado reconozca hechos como este, máxime cuando en la actualidad, bajo otras circunstancia políticas, se siguen dando intentos de desbaratar los derechos que los pueblos indígenas han ido conquistando a lo largo de los últimos 60 años.
No puede ser consuelo cuando el Estado vuelve a la carga para arrebatar las tierras de los pueblos indígenas para favorecer que empresas mineras, monocultivos, madereras puedan tener libre acceso a los recursos de sus tierras.
No puede ser consuelo cuando los indígenas se ven obligado continuamente a protestar ante el gobierno por las insidias que éste trama contra los intereses de los pueblos indígenas que solo demandan vivir tranquilamente en sus tierras.
 
Es el caso de la Propuesta de Enmienda Constitucional (PEC 215) que archivada al final de la anterior legislatura, está queriendo ser recuperada por parte de quienes tienen intereses en que los derechos de los indígenas a sus tierras no solo no prosperen, sino que disminuyan.

La publicación, en su prefacio, escrito por Jose Ribamar Bessa Freire, profesor de la Facultad de Educación de la Universidad de Rio de Janeiro, dice que el genocidio Waimirí-Atroari “en realidad, no fue un hecho aislado, cometido por algunos desalmados, sino una política de Estado al servicio de intereses privados implementada con métodos del bandidismo, iniciada por el colonizador y practicada hasta hoy".
 
¡¡Hasta hoy!!
Cuando el interés privado domina sobre el bien de los pueblos no puede haber justicia. Cuando el interés privado está en connivencia con el poder político no nos libraremos de los atropellos a los Derechos de las personas.
Cuando el poder político es dominado por el interés privado seguirán existiendo "genocidios" en nuestra historia.
 
Gracias a los pueblos indígenas por enseñarnos a la no resignación ante tanta injusticia.
 
 
 
PD: Un recuerdo especial por el misionero de la Consolata p. Silvano Sabatini, fallecido el año pasado, que investigó a lo largo de su vida lo ocurrido en el genocidio de los Waimirí-Atroarí sin desistir a pesar de las presiones y amenazas recibidas.